jueves, noviembre 10, 2005

POLLADA BAILABLE

MITOS Y VERDADES SOBRE LA GRIPE AVIAR

Por el Dr. Chumpitaz

E
n un país que consume más de 25 millones de kilos de pollo por mes (Ministerio de Agricultura), hablar de la gripe aviar parece cosa de chiste. Pero no lo es. La paranoia colectiva ocasionada por los medios de comunicación, con la sospechosa "ayuda" de algunos laboratorios farmacéuticos, ha provocado que el consumo de pollo y otras aves de corral haya disminuido en un 6%, según lo hizo saber la Asociación Peruana de Avicultura (¿Se imaginan lo que hubiera pasado con el pavo si las noticias sobre la gripe se hubieran desatado en pleno diciembre?)
Al parecer, el mal cálculo de la OMS de poner en "alerta roja" a los países sobre esta potencial enfermedad (que ellos ya llaman una "pandemia") está causando serios reveses en la industria avícola y, por el contrario, no ha parado de LLENAR los bolsillos de los laboratorios que ya no saben cómo abastecerse de vacunas (como el Tamiflu) para satisfacer la creciente demanda de los gobiernos y usuarios que ven con temor que la gripe asiática ataque a sus niños y a sus familias. (¿El miedo utilizado nuevamente como estrategia de ventas? …Tenías razón Michael Moore).
Hace poco tuve la oportunidad de asistir a un almuerzo con otros periodistas y líderes de opinión (entre los que se encontraban Jaime de Althaus, Raúl Vargas y Raúl Tola) para debatir este espinoso (y picudo) tema y analizar su real implicancia en el Perú, país pollero por excelencia como lo demuestran el Pollo a la Brasa, el arroz con pollo y las polladas bailables con harto ají.
El plato de entrada durante la reunión fue una colorida ensalada con trozos de pollo bañados en aliño. El de fondo: un pollo relleno con champiñones y verduras. Si querían darnos confianza respecto al pollo, seguro que lo lograron.
La conversación fue super productiva y más aún con la inigualable ayuda - en videoconferencia - del Dr. Elmer Huerta del Washington Hospital Center (www.prevencion.org), considerado uno de los mejores médicos de los EE.UU., asesor de la Casa Blanca, peruano mazamorrero (¡Sí se puede!), y entrañable amigo de una que otra cena con Guillermo Giacosa y compañía.
Debo reconocer que el doctor Huerta aclaró muchas de las dudas que teníamos sobre la gripe aviar, ideas que me gustaría compartir (y desenredar) con todos ustedes para poner punto final a las medias verdades sobre esta enfermedad. Agárrense.

¿QUÉ ES LA GRIPE AVIAR? Es una enfermedad infecciosa causada por las cepas del grupo A de la gripe. Existen otras cepas de la gripe: la B y la C que solo se contagian entre seres humanos (la B, para que se enteren, es la que causa la gripe común que conocemos). Sin embargo, la A es un virus básicamente de animales. Raramente contagia a humanos, pero lo puede hacer al igual que con los cerdos, caballos y ballenas.

¿QUIÉN CONTAGIA LA GRIPE AVIAR? Las aves migratorias diseminan la gripe aviar, pero no las afecta porque son resistentes al virus. En cambio, las aves de corral (pollos, pavos) si mueren en gran número debido a que son muy sensibles a la acción viral. Las aves migratorias pueden eliminar el virus en la saliva, las secreciones (moquillo) y los excrementos. El contacto directo o indirecto de las aves domésticas y las migratorias es considerado como una causa frecuente de epidemias.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA GRIPE AVIAR? La enfermedad en humanos parece iniciarse con un cuadro agudo con fiebre (superior a 38 grados), tos, dificultad respiratoria y malestar general, que evolucionan hacia un cuadro grave con "distress" respiratorio secundario y una neumonía viral.

¿QUÉ SIGNIFICA ESTO DE LAS CEPAS VIRALES? Para comenzar, debemos aclarar que la gripe de tipo A no se produce por un solo tipo de virus. Hay más de 15 tipos de virus A, a los que llamamos cepas (o linajes). Cada cepa se identifica (en el caso del virus A) con letras como la H y la N. La H refiere a la Hemoaglutinina y la N a la Neuroaminidasa, ambas son proteínas virales que permiten identificar los virus en el laboratorio.
Existen varias combinaciones de este virus (o cepas): H1N1, H7N4, H5N1, H9N1, entre otros. Los únicos virus que infectan a los seres humanos son el H1N1, el H1N2 y el H3N2, pero son raras las ocasiones como ya lo mencionamos antes.
Sin embargo, el virus que ahora preocupa a la OMS y por el que está ocurriendo todo este alboroto es el H5N1 (acuérdense: H5N1) pues ha demostrado que puede pasar del ave al ser humano con mucha facilidad (además por que muta rápidamente). Ya se ha encontrado en países como Hong Kong (donde se presentó el primer brote por este virus en 1997), Holanda (el 2003 murió un veterinario), Asia (con 61 infectados humanos) y Canadá (dos casos el año pasado).

¿EL H5N1 PUEDE CONTAGIARSE ENTRE SERES HUMANOS? No. Hasta ahora no ha comprobado que pueda pasar de una persona a otra. El virus A en general carece de la capacidad de contagiarse entre seres humanos lo que sí logra el de tipo B. Eso no significa que no podamos adquirirla. Como ya mencionamos en el párrafo anterior, ya existen varios casos de humanos infectados con el H5N1, pero eso es porque las aves los han contagiado. Se trata por lo general de personas que conviven con aves de corral: granjeros, criadores, empleados de la industria avícola, veterinarios, etc. O gente que vive en condiciones de extremo hacinamiento con otros animales. "Los contados casos se han dado por el contacto con las heces y la secreción de pollos enfermos", explica el Dr. Huerta.

SI NO SE CONTAGIA ENTRE HUMANOS ¿CUÁL ES EL TEMOR ENTONCES? Los especialistas temen que este virus, el H5N1, pueda mutar con la gripe tipo B y transfiera su material genético de tal modo que pueda contagiarse entre hombres. Dicho de otro modo: la OMS tiene recelo de que un acercamiento o "enamoramiento" entre el H5N1 y el virus de la gripe B (que lo tiene cualquier persona) pueda causar un nuevo virus capaz de causar muchas muertes en todo el mundo, repitiéndose así la terrible pandemia de gripe de 1918 que acabó con más de 40 millones de vidas en todo el orbe. La OMS aún no sabe cuando pueda ocurrir un contagio de esta magnitud, pero cree que será pronto (lo que me parece irresponsable cuando hasta el momento no hay estudios epidemiológicos y de monitoreo que así lo comprueben).

¿PUEDO CONTAGIARME POR COMER POLLO? ABSOLUTAMENTE NO. Nadie en el mundo se ha contagiado por comer un arroz con pollo o un King de Pollo del Burger King ya que los estudios han demostrado que el consumo de carne de pollo y huevos no es un medio de transmisión de la gripe. Además los virus de la gripe (todos, sea A, B o C) se destruyen con el calor (de 70 a 100° C).

SE HABLA QUE EL VIRUS ASIÁTICO YA LLEGÓ A COLOMBIA. Un medio de comunicación publicó irresponsablemente que la gripe aviar había llegado a tierras colombianas, alimentando más el pánico. Pero nada de eso es cierto. El virus reportado en Colombia no tiene nada que ver con el virus aviar detectado en Asia (el bendito ¿o maldito? H5N1).
Este virus aparecido en Colombia solo afecta a las aves, no a humanos. América es un continente libre de influenza aviar H5N1 de origen asiático.

¿EXISTE EN EL PERÚ INFLUENZA AVIAR? No. En el Perú no existe y nunca ha existido ningún caso de influenza aviar.

¿SON EFICACES LAS VACUNAS CONTRA LA GRIPE AVIAR? Sí y no, y veremos porqué.
En primer lugar, la vacuna más actual llamada Tamiflu (de laboratorios Roche), sí ha demostrado tener un rango de protección importante contra la cepa H5N1, es decir el subtipo viral que ha demostrado contagiar a los humanos. ¿Servirá de algo? Pues no, a no ser que todos nosotros estuviésemos en contacto diario con los excrementos y el moquillo del pollo, cosa que no ocurre salvo con los granjeros, criaderos y veterinarios. Por otro lado, una supuesta pandemia de gripe ocurriría solo si el virus H5N1 mutara o se "intercambiara" con el de la gripe B produciendo un SUPERVIRUS capaz de pasar de hombre a hombre, como una reacción en cadena. Ergo: si ningún científico en el mundo puede predecir qué tipo de mutación nacerá de esta combinación y que características tendrá, ¿Valdría la pena vacunarse contra él? No lo creo. ¡¡¡Menos si se trata de un virus fantasma!!!.
No obstante, la farmacéutica suiza ha sabido aprovechar la ola de miedo producida por la gripe del pollo. Hace unos días Roche anunció en una nota de prensa que antes del final del 2006 producirá 300 millones de dosis de Tamiflu. Esta cifra es diez veces superior al total producido para el año 2004 (es más, Roche ya recibió pedidos de 50 países). Dios!!!.
No resulta extraña entonces la grosera invasión sistemática (y mediática) de médicos y voceros "antigripe" exigiendo al gobierno la compra masiva de vacunas para constituir "reservas estratégicas" en caso de una pandemia de gripe. ¿Raro, no? Miedo, virus fantasma, portadas de diarios, médicos, vacunas… ¡Bingo!. Negocio asegurado.
La OMS ha dicho que el uso precoz de antivirales sería "la única manera de contener un brote de la variante humana de la gripe aviar y daría a los científicos un margen de tiempo necesario para desarrollar una vacuna, que sería la solución definitiva". Sin embargo, pocos se atreven a decir que estos medicamentos están formulados para combatir únicamente los PROCESOS GRIPALES en humanos y (ojo) NO IMPIDEN QUE EL PACIENTE CONTRAIGA LA ENFERMEDAD.
Lo que quizás no se esperaba Roche (y qué roche!!!) era que su vacuna pudiera crear resistencia tan rápido. Así es. El Mundo de España informó el 8 de noviembre que una niña vietnamita con la cepa H5N1 ha presentado resistencias al fármaco (es decir, no le redujo ningún síntoma). Ello unido a las dificultades de Roche para atender todos los encargos, han hecho que algunos expertos fijen su atención en Relenza, un fármaco inhalado de GlaxoSmithKline que inhibe la neuraminidasa (la N de la que hablamos antes), la proteína que se encuentra en la superficie del virus de la gripe.
Paradójicamente Relenza no ha demostrado en estudios su efectividad en casos de gripe H5N1, por lo que no entendemos el pedido de la OMS para recomendar también esta opción.

FINALMENTE: ¿PUEDE LLEGAR LA GRIPE AVIAR AL PERÚ? Este riesgo se limita a la posibilidad del ingreso por importación de aves infectadas provenientes del Asia. El Perú cuenta con un eficaz sistema de monitoreo sanitario y adicionalmente ha prohibido el ingreso de productos de riesgo de los países afectados. Además las aves migratorias que llegan al Perú solo migran al interior de nuestro continente.

Por eso peruano: no tengas miedo de comer pollo. El pollo peruano está libre de aviar, incluso se exporta al Japón (y eso que los chinos son bien exigentes con las cosas que se meten a la boca). Madre, padre de familia: prepare esta Navidad un suculento pavo relleno y no se alarme con las noticias sobre el virus del pollo a no ser que las autoridades sanitarias digan todo lo contrario.
Por ahora, el Minsa recomienda que usemos desinfectantes como la lejía y el jabón para eliminar el virus de la influenza (lavarnos siempre las manos); hervir el agua por encima de 150 grados y sobretodo evitar estornudar cerca de las personas cuando estemos agripados. Siempre cubrirnos la boca o estornudar de costado. Con estas sencillas medidas de prevención se evitará cualquier riesgo de contagio. Atchiss!!!!

Foto: El Comercio

viernes, octubre 14, 2005

OTRO ROLLO

Por el Dr. Chumpitaz

Estoy harto de que me digan que estoy gordo. Que "gordito" por aquí, que "gordito" por allá. Ver crecer mi papada es quizás lo más aterrador que me puede suceder cuando estoy frente a un espejo. O que la correa empiece a ajustar y ya no ingrese la hebilla en el tercer huequito, sino en el segundo. ¡GOD!.
En mi chamba, el editor de fotos me dice de cariño "Cuy Gordo". Los amigos del barrio me espetan sin reparo un somero: "Topo Gordo". En la universidad, algunos patas me decían "Pequeño Ronsoco" (no sé si por lo gordito o por lo trinchudo).
Y para variar, mi idolatrada madre me recuerda todas las mañanas, con esa balanza mental que deben tener todas las progenitoras cuando llegan a los 50, que mi grasa corporal ya empezó a aflorar como la espuma ("haz ejercicios hijito" dixit).
He vivido acechado por los kilos de más desde que estaba en la primaria (principalmente en 3ro y 4to), pero donde verdaderamente lo sufrí fue cuando tenía entre 18 y 21 años, donde, para serles sinceros, si estaba algo rellenito. Pero gordo, GORDO, no tanto (¿o sí?).
Se estima que en la actualidad, siete millones de personas sufren de sobrepeso en el Perú, cuadro que ya se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública en esta parte del globo y que se caracteriza por el exceso de grasa corporal en la cintura.
Por si fuera poco, en los últimos 30 años, se ha duplicado el porcentaje de niños con sobrepeso, principalmente por la falta de actividad física y malos hábitos alimenticios como el consumo de comida chatarra (¿Kentucky, Burguer, Basurón?) y el exceso de horas frente al televisor, la computadora o los videojuegos.
Con estas cifras voluminosas, no me queda mas que admitir que nos estamos convirtiendo en un país de gorditos (en el que me incluyo). Y lo que es peor: en una nación de gente sufrida. Porque, si hay algo que he podido aprender en estos años de (hasta ahora) sana convivencia con los antiestéticos rollitos es que a nadie, absolutamente a nadie, le gusta que le digan GORDO.
Esa vaina de que la pinta es lo de menos, son puras bolas. Los gordos son personas estigmatizadas. Se avergüenzan de lucir como lucen. He conocido gordos que jamás querían salir de su casa por temor a las burlas, la chacota, las chapas de "Señor Barriga" o "Jaime Palillo". Individuos que han conocido la humillación de no caber en un XXXL o no poder ir a ver una película al cine porque simplemente no caben en los asientos (eso sin mencionar la lista de enfermedades que se producen por tener más grasa de la cuenta que va desde las enfermedades cardiovasculares hasta la falta de libido).
Parte de ese miedo ha sido aprovechado muy bien por los médicos y las empresas farmacéuticas quienes han abarrotado el mercado con todo tipo de "soluciones" para combatir la globesidad, desde gimnasios (Eso del "Reto Gold’s Gym" me parece burlesco en ciertos casos), fármacos inhibidores de enzimas (Xenical ya se receta en adolescentes), dietas (Atkins, Microbiótica o del Lagarto), parches y otros productos más.
En los últimos años la cirugía bariátrica o cirugía contra la obesidad se ha convertido en la panacea de los gordos Super Size que quieren lograr el sueño del Extreme Makeover sin necesidad de mover un dedo. El acelerado crecimiento de estas intervenciones, que incluyen a la banda gástrica, el bypass o el balón gástrico (lo último en haber llegado al Perú), parecen confirmar que el santísimo valor de la PREVENCIÓN (entendida como dietas, ejercicios y etc.) ha fracasado en la batalla contra la grasa. En efecto, las prescripciones de este tipo de operaciones van en aumento y ya se aplican en gente con mucho menor peso y menos edad. ¿Será que nos estamos volviendo más tolerantes frente a la gordura?
Lo peor de todo es que son pocos los galenos que se atreven a explicar las implicancias de someterse a este tipo de radicalismos: nauseas, vómitos, sensación mental de hambre y en muchos casos la muerte. Piénsenlo de este modo: que te partan el estómago en dos, te lo ajusten o te pongan un balón dentro de él, debe ser no solo molesto sino riesgoso (el mes pasado trascendió que la actriz Mónica Torres, la gordita de "Así es la Vida", sufrió complicaciones por una operación de banda gástrica que se practicó años atrás).
Ahora, no niego que en muchos casos estas operaciones sean muy útiles, en especial cuando hablamos de obesidades graves que ponen en peligro la vida de un paciente. Solo así valdrían la pena.
Recientemente, mi amiga la nutricionista Milagros Agurto (que tiene un programa muy chevere en RPP por las mañanas) me escribió por correo electrónico su opinión sobre el tema. Para ella cualquier técnica o método que se utilice pensando en el resultado inmediato evidencia "un facilismo". Y vaya que tiene razón.
Mientras muchos de nosotros sigamos pensando que la obesidad es un tema de belleza, descuidaremos la verdadera dimensión de esta epidemia. "Si no hay cambio en los hábitos de vida, ningún balón intragástrico o banda podrá tener éxito", me dijo.
Aplaudo su sapiencia. Prometo desde hoy comer mejor y valorar la actividad física. Es un compromiso. ¿Y tú, te animas?


MÁS SOBRE LA OBESIDAD...

  • Treinta de cada cien mujeres tienen sobrepeso en el Perú, según el INS.
  • Quince de cada cien mujeres peruanas sufre de obesidad.
  • En el Perú se practican unas 120 operaciones de banda gástrica cada año.

jueves, octubre 13, 2005

A la Próstata se la Respeta



















Por el Dr. Chumpitaz

Este es un llamado público a los machos cabríos peruanos:
Hace unos días leí con mucha atención un comunicado del Ministerio de Salud (Minsa) que decía textualmente lo siguiente:
"El 70% de pacientes peruanos con cáncer de próstata acude al consultorio médico cuando su enfermedad se encuentra en etapa avanzada. En estos momentos esta enfermedad se ha convertido en el cáncer más frecuente entre los varones, seguido del cáncer de estómago y pulmón".
Debo serles sincero: cuando terminé de ojear el correo, una sensación de miedo invadió mis entrañas. Sentí que era algo personal.
Recordé que hace menos de un año, llegué a un consultorio médico acosado por un ardor extremadamente insoportable en mi pelvis y gran parte de la ingle izquierda. Tras varios exámenes y muchos días de tener la sensación de querer orinar a cada rato sin que me saliera una sola gota de pichi (es horrible, no saben), el médico me diagnosticó PROSTATITIS, una inflamación de la próstata muy común en los jóvenes causado por quien sabe qué cosa (el galeno me explicó después que el estrés y quizás una infección bacteriana podrían ser los responsables).
Me recetaron unos medicamentos de nombre impronunciable, unos baños de asiento con agua caliente y eyaculación frecuente. Me dijo que dejara de comer tantas grasas y cítricos, y que tomara más agua y verduras.
Me sentí morir. No quería hablar con nadie. Mi boca, tan sexual a la hora de mirar a una chica 10 puntos, se había convertido en una tumba virginal. ¿Qué pensarían mis amigos si les contara que tenía una inflamación en la próstata? ¿Debía decírselos? Pichón. Sí eso solo les sucede a los viejos.
Quise ocultarlo por un tiempo. Pero no pude. Me di cuenta que era una cojudez querer enmascarar la realidad. Y es cierto. ¿Cómo podía ser tan hipócrita de querer convencer a mi padre para que vaya al urólogo cuando yo ni siquiera podía conversar de mi glándula reproductiva? Decidí entonces convertirme en un activista Pro-Próstata.
Cada vez que hablo de sexo con mis amigos, intento meter el tema prostático dentro de la tertulia; publico varias notas sobre las enfermedades de la próstata en la revista Somos e incluso pienso escribir un tratado completo sobre este órgano tan odiado y querido a la vez.
Entiéndanlo colegas hombres: mientras tengamos testosterona en nuestros testículos, tendremos que aguantar los designios de esta maldita glándula.
Cuando lleguemos a los 40 años comenzará a crecer irremediablemente, como parte de un proceso natural. A algunos les crecerá más que a otros, pero la inflación de todos modos estará asegurada.
Aunque no lo crean esta latosa glandulilla, que luce como una nuez y pesa solo 20 gramos, tiene como función producir el 40% del volumen de semen (sí, eso que sale de la punta de nuestro pene cuando eyaculamos y lo que nos mancha el pijama cuando dormimos).
El fluido prostático, que es un cóctel de proteínas y enzimas indispensables para los espermatozoides, es un alimento rico en ácido cítrico, fructosa, zinc y calcio que permitirá que tengamos descendencia en algún momento de nuestras vidas. Sin él nuestras células reproductivas morirían.
Cuando el hombre ya es mayor y la etapa reproductiva involuciona, la próstata crece. Se hace grande y el conducto del medio por donde discurre la orina se hace más delgado.
Por eso muchos de nuestros viejitos deben ir al baño varias veces durante la noche y se quejan de que no orinan como antes. Es la próstata que les dice que ya creció.
Se estima que a los 65 años, más del 50% de varones ya tiene de alguna manera un crecimiento prostático. Pero ojo: este crecimiento puede ser benigno o maligno. Cuando es benigno (hiperplasia benigna le llaman), la cura es simple: algo de ejercicios, una mejor dieta y algunos fármacos para desinflamarla (en algunos casos extirpar la próstata es lo más recomendable).
Cuando es maligno, ya estamos hablando de algo más serio. Hablamos de un tumor en la próstata.
Si vemos las cifras, podemos decir que 12 de cada 100 mil varones padece este tipo de cáncer, una neoplasia que curiosa o endemoniadamente no produce síntomas en su fase inicial y solo lo hace cuando ya no hay mucho por hacer y el tumor puede estar afectando otras zonas del cuerpo.
Por eso los médicos recomiendan que los varones nos hagamos un examen de tacto rectal cada año a partir de los 40. Solo así podremos detectarla en su fase inicial y aumentar las probabilidades de controlarla.
Lamentablemente para muchos de nosotros hablar de la "PROST" es un tema tabú. Es esa negativa la que hace que muchos machos retrasen la visita al urólogo porque quieren evitar el tan mentado examen de próstata que debe hacerse por el recto y rechazan cualquier accionar sobre ella porque inmediatamente lo relacionan con la homosexualidad.
Hace poco me comentaba el psiquiatra Pedro Morales que muchos varones se angustian cuando tienen un malestar en la próstata porque lo asocian a cáncer y eso a la vez a la disfunción eréctil. "A los hombres les aterra perder la capacidad de erección", me explicó. Y tiene razón.
Por culpa de la inhibición o el pudor ridículo muchos hombres arriesgan su vida y prefieren enfermar antes que les toquen el culo. ¿Acaso nuestra dignidad se encuentra en el recto? ¿No se supone que debería estar en nuestro cerebro?
El periodista Chema Salcedo (quien ya se ha hecho cuatro veces su examen prostático) me comentó la semana pasada que nuestra sociedad civil hace muy poco por cambiar esta mentalidad aprostática y machista. El gobierno, las ONG’s y muchos medios de comunicación se llenan la boca advirtiendo a la población sobre el consumo de tabaco o enseñando a las mujeres a que se hagan cada año su Papanicolau para que no contraigan un cáncer cervical o uno de mama. ¿Y nosotros los hombres? ¿Acaso el cáncer de próstata no es el equivalente al del cuello uterino en la mujer?
Yo creo, coincidiendo con el Chema, que lo que pasa con muchos hombres es que tienen miedo de que les guste eso del examen de tacto rectal (o sea que les guste que un "doc" les meta su dedo índice por el orificio).
Bueno, si te gusta, te fregaste pues hermano. ¿Qué vas a hacer? Es preferible que te guste a que te mueras de un cáncer que es una enfermedad totalmente evitable si se detecta a tiempo.
No hay porqué avergonzarse muchachos: uno no se vuelve maricón porque le metan el dedo al culo. Es hora de cambiar de mentalidad.


(Foto: DPI 221-7655)


MÁS SOBRE LA PRÓSTATA...

Mi gran amigo, el periodista Guillermo Giacosa (64 años), quiere compartir con ustedes su primera experiencia con el tacto rectal. Aquí su valiente testimonio.

"El dedo no es adictivo"

Cuando estreché la mano de mi urólogo pude tener una idea aproximada de la dimensión de mi enemigo. Pensé enfrentarlo pero era imposible: él cobarde se ubicó detrás. Le vi colocarse un guante y untarlo con una gelatina incolora. Mi pene y mis testículos, reducidos a su mínima expresión, parecían eludir el campo de batalla. ¡Crápulas!
Mis glúteos, flacos y tristes, más aptos para la compasión que para el ataque, no inspiraron la piedad del galeno. Recordé no sé por qué "La ruta interior" el libro de H. Hesse que tanto había disfrutado e imaginé, con acierto, que esto sería diferente.
Lo fue.
Pero no por el dolor, que solo fue un breve espasmo más psicológico que real, sino por la postura ya que jamás leo en cuatro patas.
Tuve ganas de espetarle en la cara al médico: ¿Y para esto tanto lío?. Pero comprendí que el zafarrancho estaba en mi cabeza y que el hombre del dedo no tenía la culpa de dejarme partir sin siquiera la sombra de un trauma.
Hizo lo suyo y lo hizo bien. No sé si todos los médicos usan el dedo de la misma forma. No respondo por los otros pero este que me tocó a mí, lo juro, no crea hábito, ni modifica nuestra visión del mundo. No tema perder el invicto, es preferible alargar la vida con algunos goles en contra que morir prematuramente por el miedo a cambiar de equipo. (Visite: www.informalisimo.com)

(Foto: Diario El Comercio)






miércoles, septiembre 21, 2005

Estrechez de corazón

Esta columna fue escrita por el maestro Carlos Iván Degregori en el diario Perú 21 (19/09/2005). Es tiempo de reflexionar... Dr. CH

11 de setiembre. Prendo la televisión y me encuentro con la ceremonia de conmemoración del cuarto aniversario de la destrucción de las Torres Gemelas. En un podio se suceden hermanos que leen los nombres de las 2,749 víctimas, mientras personas arrojan rosas en un estanque. Lloro. Sé que no es la manera de comenzar una columna de opinión, pero no importa. Son gente extraña, que lee en un idioma ajeno, pero igual lloro, como si un hermano mío hubiera fallecido ese día en Nueva York. Sé que lloro también en diferido, me excuso, por lo que sucedió en nuestro país durante el conflicto armado interno.
Extrañamente, durante las ceremonias del segundo aniversario de la entrega del Informe Final de la CVR, que tuvieron lugar hace dos semanas, todo era alegría para quienes allí trabajamos. El viernes 26, alrededor de diez mil personas desfilaron por el Campo de Marte. Cualquier partido hubiera querido una concentración así. No tanto por la cantidad, sino por la calidad de los asistentes. No había portátiles, sino miles de jóvenes organizados en centenares de colectivos. Jóvenes que mayoritariamente se resisten a militar en algún partido, porque no encuentran allí respuestas a sus demandas, que incluyen un tema olvidado, no en los discursos pero sí en la acción: compromiso ético. Y los jóvenes, como el personaje del Cazador en el centeno, o como Mafalda, son por lo general bastante buenos para descubrir la hipocresía.
La manifestación prácticamente no repercutió en la prensa, copada por los escándalos palaciegos de cada día. Pero fue la culminación de una larga caminata que cuatro jóvenes emprendieron por el Qhapaq Ñan, desde la frontera con Ecuador hasta la frontera con Bolivia. En cada pascana movilizaron núcleos de simpatizantes, sensibilizaron a la opinión pública local, lograron apoyos de autoridades y fueron tejiendo el Quipu de la Memoria. Cuatro siglos después de la desaparición de los kipukamayoq, este gran quipu multicolor sí se puede descifrar. Su mensaje es simple: que la tragedia de las décadas previas no se repita.
Dos días después, el domingo 28, se inauguró en Jesús María un monumento en forma de laberinto con senderos flanqueados por miles de pequeños cantos rodados, en cada uno de los cuales se ha escrito el nombre de una víctima. Muchos dejan así de ser N.N. y se convierten en seres que alguna vez fueron de carne y hueso, que dejaron parientes, amigos y compatriotas que se conduelen por su desaparición. Quizás cada familia debió enviar una piedrita con el nombre de su ser querido, pero esto puede venir más adelante.
Me tocó ver en Washington la gran colcha tejida en memoria de las víctimas del Sida. Cada familia tejía un retazo e insertaba en ella recuerdos del fallecido: una foto, un peluche, una pequeña inscripción del hijo, la esposa o el amigo, un recuerdo de infancia. Era 1996 y fue la última vez que la colcha pudo ser expuesta, porque se había vuelto desmesuradamente grande y no había espacio público en el país que pudiera acogerla, ni siquiera el inmenso mall de Washington por el que caminábamos con dos amigos peruanos, mientras por altoparlantes transmitían los nombres de los fallecidos.
Nunca vi tanto amor concentrado en una creación humana, tanto que ya no importaba si esas víctimas habían sido hombres, mujeres o niños; heterosexuales, homosexuales o bisexuales; despistados, promiscuos o simples víctimas de una transfusión mal hecha. La colcha borraba estigmas, derrumbaba prejuicios y nos obligaba a reconocer que todos eran -y éramos, al conmovernos- seres humanos, prójimos.
Claro que los tiempos cambian, y en la década transcurrida desde entonces, la idea de que todos los seres somos de igual valor ha ido perdiendo terreno, incluso en el país de la colcha. Pero hablaba del 11 de setiembre, de cómo hay eventos y reacciones -la de los bomberos, la del alcalde y los ciudadanos de Nueva York, la del propio Bush en ese momento- que catalizan a todo un país y despiertan una solidaridad que parecía irreversiblemente adormecida. Cuatro años después, es triste ver cómo ese capital invalorable se desperdicia y esa unidad se resquebraja por decisiones como la guerra en Irak o el manejo de la tragedia provocada por el huracán 'Katrina'.
Es indudable que un ataque externo tiende a unificar a un país, mientras que un conflicto armado interno tiende a dividirlo. Pero EE.UU. demuestra cómo un gobierno puede destejer tan minuciosamente esa unidad lograda el 2001 y cómo un ataque externo, en este caso un embate terrible de la naturaleza, puede dividir en vez de unificar. Pero aun cuando hay eventos que dividen, plantearse luego la pregunta "¿qué hicimos mal?", puede ser clave para una reunificación sobre nuevas bases, para una reconciliación.
Los norteamericanos comienzan a hacerse esta pregunta y ojalá el huracán les sirva para que vuelvan al primer plano problemas como la pobreza, la desigualdad, el racismo, la forma de combatir al terrorismo, la política energética, el modelo económico que reduce impuestos a los más ricos, recorta los programas sociales y expande el déficit, en vez de obsesionarse tanto con Darwin o con la sacralidad del óvulo apenas se encuentra con el espermatozoide, casi como los bizantinos con el sexo de los ángeles.
En nuestro país, desgraciadamente, la pregunta ni siquiera está en la agenda política. No queremos reconocer que algo gravísimo sucedió en las décadas previas; que muchos hicimos muchas cosas muy mal, además de Abimael Guzmán. No queremos reconocernos siquiera como un país de posguerra, y que muchos de nuestros problemas tienen que ver con esa condición.
Por el contrario, dos años después, una segunda ofensiva se despliega contra los hallazgos y recomendaciones de la CVR, utilizando no solo a los sospechosos de siempre, sino recurriendo incluso a insultos anónimos y racistas. Son quienes quieren regresar al statu quo ante y eliminar toda huella de un informe incómodo porque choca frontalmente contra lo que es políticamente correcto hoy en el Perú, y que pocos políticos se atreven a cuestionar.
Cierto, esto no fue Chile porque no hubo un Pinochet y en cambio tuvimos un Sendero Luminoso. Pero tal vez fue peor, porque aquí la mayoría de víctimas se produjeron bajo gobiernos democráticos, que "abdicaron su autoridad democrática". ¡Qué diferencia con la España de marzo del año pasado! Menos de 48 horas después del atentado terrorista en Madrid, diez millones de personas salieron a las calles de decenas de ciudades con una misma banderola que decía: "Por la paz, contra el terrorismo, DENTRO DE LA CONSTITUCIÓN". El subrayado es mío porque esa tercera parte es la que nos faltó. Estuvimos -¿estamos?- dispuestos a que se acabara con SL "a cualquier precio", trocando constitución y democracia con seguridad; dispuestos a considerar como un costo social
ineludible esas miles de víctimas producidas no solo por SL sino también por agentes del Estado.
Luego de ver el pantano en el cual se hunde la mayor potencia de la historia de la humanidad por seguir caminos parecidos, deberíamos revisar lo acertado de un tal trueque, al menos sopesar sus límites y sus consecuencias.
Hace unos meses se suscitó en medios académicos otra polémica: si más del 70% de las víctimas fueron quechuas y asháninkas, ¿lo fueron debido al racismo que todavía impregna nuestra sociedad, o por una suerte de fatalidad geográfica en tanto la guerra se desarrolló en sus territorios? Por ahora, incorporo a esa polémica solo la extraordinaria caricatura de Carlín, aparecida el 11 de setiembre. En ella se ve a un Bush jugando al golf que asegura: "Francamente es absurdo que digan que abandonamos a la gente de Nueva Orleáns por ser negra. Nosotros abandonamos a los pobres por igual, sin discriminación de ninguna raza".
Lo cierto es que negarnos a reconocer errores y emprender profundas reformas institucionales, como las que planteó la CVR, no solo nos condena a una política cortoplacista, que cree que lograda la eficiencia económica todo el resto se nos dará por añadidura, sino que revela un rasgo definitorio de nuestras élites y de lo políticamente correcto en el Perú actual: estrechez de corazón.

jueves, septiembre 15, 2005

Ojos Azules

Por el Dr. Chumpitaz

“Amigo: te cambiamos el color de tus ojos a azules o verdes, el que tú quieras; ¿necesitas medirte la vista?, aquí tenemos todo lo que necesites a precios muy cómodos...también vendemos lentes, aprovecha...”. (sic)
Nunca imaginé que la promesa de un cambio físico se podía convertir en la mejor estrategia de ventas en el Perú de estos tiempos. Discursos como éstos abundan en las veredas que surcan las ópticas del centro de Lima y quien escribe estas líneas ha sido testigo y receptor de estos mensajes: “Pero señorita, el color de mis ojos está bien, ¿porqué me ofrece cambiarlos?”, “...Es que está de moda, pues...”.
De más está decir que la respuesta que recibí en ese momento alteró mi estado de ánimo y puso mi alter ego a niveles subterráneos.
Es increíble como hasta ahora los peruanos nos esforzamos por desvalorizar nuestra imagen al límite de llegar a avergonzarnos de nuestras propias características físicas. Yo pensé que eso se había quedado en el recuerdo de la Colonia o en los inicios de la República donde las sirvientas, negras o indias, se vestían con las viejas prendas de sus amas (patronas) y adornaban sus cabelleras con pelucas doradas para aparentar lo que no eran o quizás alcanzar (en algo) el ideal de belleza que añoraban. Pero no. Los peruanos de este siglo aún envidian o tratan de imitar los rasgos étnicos que se consideran superiores.
Para ello tienen en la televisión un eficiente transmisor de las características corporales (y “estéticas”) más apreciadas. La pantalla chica se ha convertido en una suerte de filtro por donde circulan los rasgos físicos que se consideran más bonitos que otros. Y no sólo se trata de la publicidad. Ahí tenemos el ejemplo de nuestras estrellas del raiting: las Magalys y Gisellas, las Mónicas y Jeanets, todas ellas ninfas del bisturí y del laceado, de las siliconas y la lipoescultura; de la rubicundez “con mi plata” porque, por favor, “nos debemos a nuestro público”.
No pretendo, con esto, abrir un debate sobre el racismo en el Perú (creo que ya se ha discutido mucho al respecto). Lo que si quiero es advertir que el tema forma parte de una necesidad de catarsis, de memoria, para saber con qué nos enfrentamos a diario y porqué en nuestro país no se puede lograr un proyecto de desarrollo a futuro.
Acordémonos que el racismo más peligroso no es el que se enseña en la vida cotidiana y en los espacios privados, el de la existencia de un “ellos” vs. un “nosotros”, el del cholo de m..., o el gringo de m..., no. El racismo más destructivo es el que iza sus bases en la negación (y degradación) de uno mismo, el que se nos enseña a través de los modelos televisivos, el que hace que odiemos el cabello negro (y trinchudo), la nariz gaviotera y los párpados salientes y andinos. Creo que superando estos límites lograremos ser un país verdaderamente pluricultural, con una autoestima menos golpeada y una identidad sin contrastes; donde nadie interiorice una imagen desvalorizada de uno mismo ni de los demás. Ese es nuestro punto de partida.
(Artículo publicado en el diario EXPRESO de Lima hace varios años...)